Señor presidente de
Sean mis primeras palabras de agradecimiento a nuestro presidente D. Francisco Fernández García Figueras por haberme asignado la tarea de intervenir en nombre de
Los fallecidos siguen teniendo existencia terrenal mientras haya alguien que guarde su memoria, porque viven en el pensamiento y en los sentimientos de quienes los recuerdan. Cuando esa memoria se va atenuando –lo que suele ocurrir, salvo en el caso de los grandes protagonistas de la historia, como consecuencia del paso generacional- sus contornos empiezan a desdibujarse hasta extinguirse y abandonan definitivamente su existencia terrenal. Desde esta consideración, este acto de hoy no es sino un eslabón de una cadena que habrá que unir a los trenzados por sus amigos y familiares. ¡Que bonito y emocionante me ha resultado ese resguardo de su memoria que sus nietos, incorporados a la tecnología del siglo XXI, han colocado en Internet construyendo la página web Arcadio Saldaña blogspot.
Y esta reflexión no puede sino llevarme a la consideración de que hoy es 28 de Octubre. Permitidme amigos que introduzca aquí y entre paréntesis el pensamiento que por mantener su memoria verbalizo: hoy se cumplen 31 años del fallecimiento de quien fue para muchos de vosotros Mamen Requejo y para mí mi añorada Tía Mami, aunque algunos sabéis que fue, en verdad, mi madre; porque yo tuve la suerte de tener dos madres. Y ahora la recuerdo en esa foto de
Como el presidente acaba de decir en su introducción, yo me pregunté el por qué de designarme a mí para este acto y llegué a la conclusión de que se trataba de centrar mi intervención en aquel aspecto en el que Arcadio y yo coincidimos más a lo largo del tiempo y ello es, fuera de toda duda, el aspecto profesional. De manera oficial Arcadio fue un profesional del sector del jerez desde 1961 y durante cerca de treinta años, aunque en la práctica nunca se desconectase del mismo. Yo también he tenido una vinculación oficial con el sector de jerez de casi treinta años, a partir de 1974, lo que supone que coincidimos la mitad de nuestras vidas profesionales: la mitad última de Arcadio y la mitad primera de la mía.
No es casualidad el adjetivo –profesional- que acabo de utilizar porque la generación de Arcadio es la que se vincula al proceso de profesionalización de las empresas del jerez, que si bien eran pioneras en lo comercial adolecían de una estructura obsoleta desde el punto de vista interno. Esta nueva era se inició tímidamente una década antes con el fichaje, en algunos casos , de gestores ajenos al grupo familiar propietario, pero cuya misión fundamental la constituía el arbitraje interno, mientras continuaba dentro de la empresa un esquema organizativo que muchos recordareis muy bien si utilizo la expresión clásica de EL ESCRITORIO en el que se desenvolvían los escribientes, casi todos ellos formados en las Escuelas de los Hermanos, algunos de los cuales se ganaba, por sus cualidades y la confianza que era capaz de suscitar, la condición de apoderado. El paso siguiente supondrá el que las empresas se tecnificarán también decididamente en el aspecto que hoy llamamos de “recursos humanos” y se buscará a profesionales cualificados para cubrir ámbitos concretos de la gestión empresarial. Ello es lo que explica la contratación de Arcadio por González Byass en 1961, empresa a la que entra para organizar y responsabilizarse de
Debemos decir con honradez que en este proceso bodeguero se prescindió en muchos casos del refrán “nadie es profeta en su tierra” porque en bastantes ocasiones las empresas hicieron uso de la cantera local y todos tenemos en el pensamiento determinados nombres, muchos ya desgraciadamente desaparecidos, que unieron a su condición de oriundos del marco de Jerez el desempeño de funciones directivas en las bodegas del marco. Fue como una anticipación de la expresión moderna “jóvenes sobradamente preparados”, pero debemos hacer la salvedad de que en aquellos tiempos esa preparación era la consecuencia de una ardua y sostenida labor de “hacerse a si mismos”. Se trata de una generación que vivió su adolescencia en la inmediata posguerra y que vistió sus primeros pantalones largos al finalizar la segunda guerra mundial. Ni las condiciones económicas y académicas de
Tercero de nueve hermanos, recibe su nombre de pila, tan singular y característico, de su abuelo sevillano y es el primero que nace en Jerez a donde se ha traslado su padre Juan Pedro, para trabajar de encargado en un comercio del que llegará a ser dueño. Arcadio percibe desde muy pronto que no hay atajos para conseguir situarse y que hay que aprovechar muy bien las oportunidades formativas a su alcance. Por eso será un esforzado estudiante, siempre con magnificas calificaciones, desde las primeras letras que aprende en el Asilo de San José, pasando por la educación primaria en la escuela de los Hermanos de
Podemos imaginar que la trenzada plataforma de despegue que con esfuerzo había construido auguraba un futuro extraordinariamente lisonjero. Pero ¡ay! su vocación de arquitecto se ve frustrada por las circunstancias familiares y de la época: y es que el famoso dicho orteguiano se impone y la crisis de la posguerra mundial hace desaparecer el negocio familiar, la tienda de regalos denominada Fedora que estaba en la calle Larga en lo que hoy es Calzados Bombín y de la que su padre, como he dicho con anterioridad, había sido encargado desde el final de los años 20 y de la que posteriormente se había hecho propietario. Este hecho obliga a los hermanos mayores a ponerse a trabajar y Arcadio empieza a ejercer de maestro –con 17 años- labor que desarrollará en
Prepara la oposición mientras sigue con sus clases, pero en el tramo final de su preparación no tiene más remedio que pasar varios meses en Madrid lo que supone perder su fuente de ingresos y tener que estirar increíblemente sus escasos recursos económicos, que D. Cesar García apuntalará con un préstamo de 5.000 pesetas (hoy equivaldrían a unos cientos de miles), lo que demuestra la confianza que tenía en el éxito del opositor, confianza que queda corroborada al ganar éste las oposiciones e integrarse, estamos en 1955 y Arcadio cumple ese año los 26, en el Cuerpo Técnico de Hacienda. Es destinado a Badajoz donde está un año largo pero tan pronto como puede se traslada a Jerez, porque aquí están sus raíces y aquí está su novia Fifí, que había sido alumna suya en
Se que me he extendido un tanto en estos datos biográficos. Pero después de oírlos ¿pondrá alguien en duda mi afirmación de hace algunos párrafos de que Arcadio se nos presenta como un paradigma de la cultura del esfuerzo, aquella que se basa en aprovechar todas las posibilidades a nuestro alcance?
Y en esos momentos se producirá el cruce de situaciones: por un lado, un hombre joven hecho a si mismo, con profundos conocimientos matemáticos, contables y fiscales; por otro, el proceso de modernización de una emblemática empresa jerezana, cual es González Byass a la que se incorpora en Enero de 1961, mientras pasa a la situación de excedente en el Cuerpo Técnico de Hacienda.
En González Byass, algunos lo sabéis, ocupará sucesivamente los puestos de Jefe de Contabilidad de Costes, Director Administrativo, Subdirector General y, finalmente, desde 1981 y hasta 1989 en que se jubila, Director General haciendo tándem en estos dos últimos puestos con otra persona prematuramente desaparecida y también muy querida por mi, como es José Garcia de Quevedo que fue asimismo académico de esta Corporación.
La trayectoria bodeguera de Arcadio presenta un aspecto interno determinado por las responsabilidades asumidas en González Byass a que acabo de aludir y sobre cuyo desempeño basta expresar que se trató de una carrera culminada en el puesto de mayor responsabilidad. Pero en los años centrales en que Arcadio desarrolló su actividad, y concretamente en el cuarto de siglo que culmina en 1985, se produce en el marco de Jerez un fenómeno atípico en relación con otros sectores empresariales –porque no había ningún sector en España en el que la exportación supusiese el 90% del volumen- y que se caracterizó por el hecho de que una acertada gestión sectorial se traducía en resultados que podían llegar a ser para cada empresa mas satisfactorios que los privativos de cada una. Debemos situarnos en un contexto en el que todavía resonaba, aunque lejano ya, el eco de un sector exportador que había aportado en algún momento a
Juan, Rafael y Arcadio constituyeron el más importante trío de mosqueteros con que contó el marco de Jerez, trío al que no tardaría en sumarse un DÂrtagnan, aunque no sería gascón, como en la obra de Dumas, sino bretón. Me refiero, naturalmente, a Juan Luis Bretón Abrisqueta.
Como los hechos se van difuminando con el paso del tiempo y estamos en un acto académico me parece adecuado dejar constancia de los asuntos principales que fueron gerenciados sectorialmente, que contribuyeron de forma decisiva a hacer del marco de Jerez lo que éste fue en el periodo a que me estoy refiriendo, y en los que Arcadio jugó un papel destacado. Me refiero a El Acuerdo Preferencial con el Mercado Común y la implantación del llamado canon Mercado Común; la desgravación fiscal a la exportación; el crédito al capital circulante y la gestión del suministro de alcoholes y más específicamente del alcohol de reposición, junto a otros menores pero igualmente sustanciosos y de los que no hablaré por razones de tiempo como la discusión anual del famoso convenio para financiar la seguridad social agraria.
El Acuerdo Preferencial con el Mercado Común de 1970 supuso el hito extraordinario de que el sector exportador jerezano obtuvo de las autoridades comunitarias una derogación de los aranceles que como producto proveniente de un país tercero nos hubiera correspondido pagar por la introducción de nuestro vino en los mercados europeos. Esta derogación de aranceles estuvo referida a una cantidad en hectolitros ligeramente inferior a las ventas y planteaba la doble dificultad derivada de su prorrateo entre los diferentes mercados y, además, el posible entre las bodegas exportadoras, así como la de encauzar la cadencia temporal de su utilización. Para evitar una carrera en pelo de cada operador que hubiera conducido a que algunos hubiesen disfrutado de una rebaja de aranceles en todas sus exportaciones y otros no, se diseñó un mecanismo consistente en la implantación de un canon general que al igualar las posiciones de salida, convertía en irrelevante el momento de año en que tuviese lugar la exportación, repartía las ventajas arancelarias entre todos los exportadores de forma directamente proporcional a su volumen e impedía el traslado de las mismas a los precios de venta, generando al mismo tiempo una capacidad financiera sectorial muy importante que se utilizó para promocionar el jerez precisamente en aquellos que eran sus mercados principales. A ello se superpuso la creación –que luego se extendió a otros sectores españoles- de una Carta Sectorial de Exportación que se traducía respecto a las empresas que decidían pertenecer a
La desgravación fiscal a la exportación era un mecanismo en virtud del cual el Estado, en un contexto fiscal en el que no existía el Impuesto sobre el Valor Añadido sino el Impuesto de Tráfico de Empresas (ITE) y otros indirectos que se acumulaban en cascada, devolvía en beneficio de la exportación los impuestos soportados interiormente. Sin embargo, el sistema no permitía una formulación matemática inapelable de las cantidades a devolver y se basaba grosso modo en la aplicación de un porcentaje sobre el valor de la exportación, porcentaje que difería según el producto y sector concreto de que se tratase. Y con ese trasfondo, la imaginación, y las circunstancias concretas del contexto –no era igual un Subsecretario, por citar a algún tipo de alto cargo, comprensivo y conocedor de la actividad exportadora, que otro más, digamos, adusto-, posibilitaron que desde el marco de Jerez se hicieran auténticas virguerías al respecto, desde convencer a
El crédito al capital circulante era un mecanismo de financiación de las bodegas extraordinariamente sofisticado en tanto en cuanto lo que era una ayuda temporal para financiar las exportaciones se transformaba en una financiación permanente de los activos empresariales. Consistía en el acceso al crédito oficial por plazo teórico de un año e interés muy reducido (llegó a estar en menos de la cuarta parte de los intereses normales), siendo el importe del crédito una cantidad determinada por un porcentaje del valor de la exportación de cada firma concreta. Sin embargo, como la actividad exportadora no era en el marco de Jerez esporádica sino que se producía de forma continuada, antes del vencimiento de cada crédito anual podía ya gestionarse el crédito siguiente y bastaba haber exportado un poco más –recuérdese que las exportaciones crecieron ininterrumpidamente hasta 1985- , para que el crédito saliese gratis pues los intereses se pagaban con el incremento de crédito a que se tenía derecho. Y ustedes se darán cuenta de lo importante de maniobrar sectorialmente en este tema con la variables representadas por el porcentaje concreto de la exportación financiable (no es lo mismo un 40 que un 60%) y del tipo de interés. Añádase a ello que la exportación se multiplicó casi por cuatro desde
Finalmente, me referiré a la gestión del suministro de alcoholes. Sabida es la importancia de los alcoholes vínicos para el vino de jerez, que al ser de crianza biológica necesita ser encabezado para transformarse en el vino generoso que es. Piénsese en el volumen de hectolitros comercializados en aquellos años. Súmese a ello la importancia de esa otra pata del negocio bodeguero que es el brandy y resulta fácil llegar a la conclusión de que en Jerez terminaba consumiéndose en forma de alcohol vínico buena parte de la cosecha de vino común de España. Ahí se construyó el mecanismo de la reposición de alcoholes consistente en compensar cada grado alcohólico que se exportaba, con grado alcohólico que se reponía por el Servicio Nacional de Productos Agrarios (SENPA) a un precio que “había de ser competitivo a nivel internacional”. La determinación del grado compensable en un producto con grados naturales y grados añadidos, así como determinar lo que era un precio competitivo a nivel internacional eventualmente daba mucho juego a la discusión y a la pizarra. ¿Y el alcohol que no era de reposición, el alcohol llamado libre y que se destinaba a los productos que iban al mercado nacional ¿de donde procedía? : De las cooperativas vitivinícolas españolas. ¿Y donde estaban asociadas las cooperativas vitivinícolas? En
Ya he dicho que por razones de tiempo no voy a abordar otros asuntos sectoriales que también podrían traerse a colación. Los narrados son argumentos más que suficientes para testimoniar la ingente actividad sectorial en la que Arcadio se involucró como uno de sus principales protagonistas.
Pero el sentido de la actividad sectorial en el marco de Jerez sufrirá un profundo quiebro a partir de 1985-86. La entrada en el Mercado Común, tan importante y decisiva para España, supuso, aunque tardamos en darnos cuenta, un terremoto de muy alto grado para el marco de Jerez. Los productos españoles ya no pagaban aranceles pero ello no nos dio nada nuevo porque nosotros hacía muchos años que no los pagábamos con el famoso acuerdo preferencial a que he hecho referencia. En cambio casi todos los mecanismos de apoyo al negocio a que me he referido hubieron de ser eliminados. Casi de la noche a la mañana se perdió la desgravación fiscal a la exportación y se perdió el crédito al capital circulante que financiaba nuestros activos. Ciertamente ello ocurrió de forma general en todos los sectores exportadores pero lo normal en aquel entonces era que un sector determinado no exportase sino un pequeño porcentaje de su facturación global por lo que los mecanismos citados tenían solo una importancia relativa para la supervivencia del negocio. En cambio en el sector del jerez la merma global de recursos que se produjo fue superior a la suma de los beneficios empresariales, pues no en vano tales mecanismos se aplicaban a un sector que exportaba el 90 por ciento de su producción. Porque el análisis es mucho más fácil hacerlo a toro pasado, hoy puede afirmarse que a partir de ese momento estaban destinadas a desaparecer o ser absorbidas todas aquellas empresas que no tuviesen productos con fuerte valor añadido, o no fuesen capaces de crearlo en breve plazo, y tuviesen financiados la mayor parte de sus activos –y hay que ver como habían crecido los activos- con capitales ajenos, porque ahora había que sustituirlos por otros a un coste varias veces mayor.
Sectorialmente hablando empezamos, además, una etapa más ingrata. Ya las reuniones no eran casi nunca buscando la pesetita, por utilizar una recurrente expresión de Arcadio, sino como nos librábamos del incesante chaparrón que nos empezó a caer encima: borrador de reglamentos de definiciones de productos en los que la burocracia pretendía encerrar la realidad con expresiones tan absurdas como “vino de licor” y en el que conseguimos un subtipo más acorde como el de “vino generoso”; proliferación de normas sobre etiquetado e ingredientes; ubicación de nuestro vino a efectos fiscales como (sic) “producto intermedio”, tipo que tiene una fiscalidad mínima inderogable mientras el vino tranquilo tiene una mínima que puede ser 0, es decir ninguna según decisión de cada Estado miembro (en algún momento de la década de los 90 hice una extrapolación del margen en las ventas del jerez en nuestros cuatro principales mercados, sin alterar los precios de venta al público, según hubiésemos podido o no pagar en cada mercado el mismo impuesto que el vino tranquilo. Creo recordar que me salió una diferencia de 17.000 millones de las antiguas pesetas que con los mismos hectolitros vendidos y con los mismos precios de venta al público hubiesen podido entrar de más en Jerez cada año); etc. Súmese a lo anterior el protagonismo y los planteamientos disparatados de las iniciales autoridades de la autonomía andaluza… En fin para que seguir. Baste con sintetizar que la actuación sectorial tuvo que pasar, en términos gráficos, de ariete a coraza. Y ahí siguió Arcadio inasequible al desaliento mientras el marco cambiaba a su alrededor, con desapariciones prematuras de muchos de sus protagonistas, con crisis empresariales y con un negro horizonte sindical porque los sindicatos no querían enterarse de cuan profundos habían sido los cambios de los contextos. Y ahí siguió Arcadio partiéndose la cara por su empresa y por el sector hasta mucho después de su jubilación en 1989.
Pero el Arcadio de la gestión empresarial no es un ente aislado sino tan solo la faceta profesional de un ser humano, al que por serlo, nada de lo humano le era ajeno, según la expresión de Terencio. Y todo ello con una perspectiva que en muchas ocasiones explicitó a quien quisiera oírsela: “Dios nos ha traído al mundo para que intentemos ser felices…”. Y por eso el ser humano que era Arcadio se prodigó en muchos otros campos: el de la amistad, el social, el de las diversiones, el de la cultura, el del coleccionismo, campos diversos que en Arcadio culminarán como los mandamientos en uno solo: la familia como principio y fin de esa búsqueda de la felicidad, bien entendido que me refiero a la institución familiar que conocemos desde el tiempo de los sumerios y no a los sucedáneos bibianescos y zapateriles.
He dicho antes que Arcadio se prodigó en el campo de la amistad. Existe en Jerez un club que durante muchos años, aunque ahora se encuentre un tanto mortecino, sin duda por las circunstancias de la edad de su presidente perpetuo D. Miguel Ruiz, rindió culto al enaltecimiento de la amistad. Me refiero al club de amigos Karkomedo del que Arcadio fue hecho socio de honor en los primeros años 80 , dignidad de la que fue investido en una de aquellas galas anuales que solían celebrarse en el Hotel Jerez y que servían para dar fe pública de aquellas personas que se caracterizaban por practicar la virtud de la amistad. De que Arcadio la practicaba de una manera irreprochable tenemos aquí al mejor notario. Si Luis Altarejo subiera a esta tribuna, nos pondría la carne de gallina con las frases de la oración que escribió ante el fallecimiento de Arcadio y de la que yo me quedo con las que dicen: “Que también nosotros podamos aprender de él su amor decidido a la familia y a la tierra y la entrega generosa a todos los hermanos.” ¡Cuantas horas de conversación, cuantos paseos, cuantos Rocíos (creo que 22), ¿verdad Luis?
También por aquellas fechas Arcadio se incorporó al más importante de los clubs existentes en Jerez, cuya afiliación no es voluntaria, pues exige el requisito de haber vivido la más inolvidable experiencia que cabe imaginar y que solamente los que hemos tenido esa suerte podemos entender cabalmente: me refiero al club de los Reyes Magos, a cuya dignidad fue incorporado Arcadio en 1982 compartiendo trono con Andrés Cañada, padre y Valentín Ayala. ¡Cuánto disfrutaría el corazón grande y generoso de Arcadio sobrevolando desde el balcón de su carroza a esa multitud que solo se ve en el centro de Jerez dos tardes al año –los viernes santo y el 5 de Enero-, una multitud que por serlo es siempre amorfa, pero en la que, a pesar de ello, se aprecian con absoluta nitidez las caras de felicidad y los ojos asombrados de los niños…
Arcadio fue Rey Mago porque fue también un jerezano comprometido con su ciudad y la sociedad jerezana. Al servicio de la misma, cuando todos esos cargos se desempeñaban gratis et amore, formó parte de
Y como ando ya con cierto desorden, la traída a colación de los desplazamientos a Madrid me hace recordar ese coche cama del expreso o, posteriormente, esos vuelos matutinos a Madrid, que tanto supieron de la presencia de Arcadio cuando las necesidades del sector y de su empresa lo requerían, que era muy a menudo, desplazamientos que a mí siempre me han costado un esfuerzo personal, pero que yo creo que Arcadio disfrutaba porque una de sus aficiones eran los viajes y sin duda que para quien fue capaz de hacer en 196? un viaje Jerez-Londres-Paris-Jerez a bordo de un 600 con Fifi, tres niños y la suegra, este tipo de desplazamiento eran, como se suele decir, pan comido.
Aunque el trabajo profesional de Arcadio y su dedicación a
Debo ir terminando. Como dicen los ingleses: en último lugar pero no de menor importancia, hay que aludir al Arcadio esposo, al Arcadio padre, al Arcadio abuelo... Cincuenta y ocho años junto a Fifí a la que conociera en
Aquel día sellada fue mi suerte
pues ya no pude hacer sino quererte
y convertirte en excusa de mi vida
¡compañera del alma, tan querida!
para vivir contigo hasta la muerte.
Versos que Arcadio puede también firmar porque los ha hecho realidad.
La familia ante todo y sobre todo. En las alegrías que fueron muchas, y más con el talante de Arcadio, y en las penas que también las hubo con algún durísimo golpe que no hizo sino solidificar a prueba de bomba los lazos intrafamiliares. Cuatro hijos, Arcadio, Cesar, Blanca y Susana, y tras ellos los ocho nietos, sin los que no entenderíamos la dulzura sosegada de sus últimos años, los años de plomo, cuando su mente ágil y despierta durante su provechosa vida se fue sosegando lentamente al ritmo inmisericorde de los infartos cerebrales que fue sufriendo. Pero podemos ver las fotos de este periodo final de su vida y en seguida nos damos cuenta de que la pérdida del brillo de su mirada se contrabalanceaba con la más tierna de las sonrisas: la de quien ha acumulado mucho más en el haber que en el debe de la vida, la de quien ha sido capaz de haber protagonizado la actuación más importante, esa que hace que los tuyos sientan que son como son porque tu fuiste como fuiste y ellos lo saben. Expresar lo que intento decir no me resulta fácil hacerlo con palabras mías, sino que ahora soy yo el que tiene que tomarlas prestadas. ¡Que pedazo de abuelo hay que ser y cuanto cariño hay que saber generar a pesar de la torpeza de la mente y de la merma de la capacidad de expresión que su enfermedad acarreaba para, en el momento de su desaparición física, inspirar a su nieto Cesar, casi recién salido de la adolescencia, un poema como éste del que entresaco algunos versos:
Yo te conocí,
perfil aguileño, siempre arrugado;
sabio entrañable, feliz, prominente.
Un mar de expresión plegado en tu frente,
frente a aquel otro, que se te ha llevado.
Sangraba tu lengua de eterno orador,
hundida y sorda por muros de agua,
hundidos tus verbos, pronombres, palabras,
hundido el lenguaje, quedó la intención.
¡Que gran ser que fuiste!
¡Que ente entrañable!
Buen padre de un buen padre, diferente
a cuanta alma que en jerez caminase.
¡Ay, como duele
un órgano que no late
para otro que si que lo hace!
¡Vive en los cedros, pinos y el aire
Bombee tu sangre a través de la nuestra.
Nada libre. Al fin, en el mar.
Al fin arquitecto,
al fin poseedor, total, de ti mismo.
Solo se me ocurre para terminar y ya que nos hemos metido en poesía dar lectura al Acróstico en soneto, -pues si os fijáis bien el nombre Arcadio Saldaña está formado por catorce letras y, según el clásico, catorces versos dicen que es soneto, con la pequeña libertad que me tomé de cambiar la ñ por la n dada la dificultad de utilizar la primera- , y que tuve la suerte de poder dedicarle el 22 de Noviembre de 1989 en el curso del homenaje que le rindió Fedejerez con motivo de su jubilación. La familia conoce bien este soneto, pero me satisface poder leerlo en el seno de esta Academia. En mi opinión es un buen resumen de cuanto llevo dicho:
Artesano constante de si mismo,
Rompedor de tópicos y esquemas,
Conversador infatigable. Sus temas,
Avalados por el jerezanismo
De su corazón grande y vinatero
Incorporan una cabal sabiduría
Orientada siempre, día tras día,
Sobre un entregarse por entero.
Amigo de sus amigos, atesora
La virtud que no es corriente
De llamar a las cosas por su nombre:
Antes no es después y luego no es ahora.
Nobleza en el semblante; ágil de mente:
Arcadio Saldaña: todo un hombre.
JLGR